La escritura científica en salud comunitaria es importante para el desarrollo de buenas prácticas en la Atención Primaria y otros servicios públicos, para potenciar la acción comunitaria del tejido social y para mejorar las condiciones de vida. Las revistas científicas de promoción de la salud han ayudado al avance del conocimiento, la identificación de los mejores paradigmas o modelos de salud comunitaria y la creación de comunidades para avanzar en el desarrollo de la promoción de la salud desde su arranque epistemológico hace 40 años en la carta de Ottawa.
Las funciones de las revistas de salud comunitaria incluyen mejorar la gestión del conocimiento, analizar la complejidad de la intervención comunitaria para lograr su sostenibilidad, comprender los contextos desde un enfoque socioecológico y valorar la traslación de buenas prácticas o herramientas de salud comunitaria de acuerdo con la organización social y las capacidades de los servicios públicos.
Comunidad cumplirá 30 años de evolución en 2027. Hace 2 años empezamos una nueva etapa de la revista con la intención de adaptar nuestra publicación a los retos actuales. En este período se ha ampliado el Comité Editorial, verdadero motor de la revista, con un carácter interdisciplinario y multiprofesional, integrando a profesionales relevantes de la promoción de la salud y la acción comunitaria, y se han renovado las normas de publicación, incluyendo cambios y nuevos tipos de artículos como las revisiones, los protocolos, las notas de campo y las notas metodológicas.
La vocación de Comunidad es convertirse en un espacio para la difusión de la investigación, el intercambio de enfoques y estrategias, las propuestas sobre la traslación y escalabilidad de las buenas prácticas y la construcción de capacidad. Buena prueba de ello son las principales cuestiones abordadas en editoriales recientes de la revista: la construcción comunitaria para el cuidado de la salud (García y Aragón, 2024); la recomendación de activos en la prevención de enfermedades (Calderon-Larrañaga, 2025); alfabetización en salud y codiseño para los resultados de salud y equidad (Hawkins y Osborne, 2025), y la atención comunitaria en la cartera de servicios de Atención Primaria (Cubillo, 2025).
Estamos en un momento de mejora de la calidad del proceso editorial. El número de manuscritos recibidos en la revista en los últimos 2 años ha sido 88, lo que representa un incremento superior al 180% en relación con el período anterior. Respecto a los manuscritos con el proceso editorial cerrado, la tasa de aceptación ha sido del 50%. Actualmente, hay un 25% de los manuscritos recibidos en proceso abierto. Los manuscritos aceptados hasta su publicación han estado en el proceso editorial 130 días, con una mediana de 107 días. Existe el compromiso de agilizar y reducir los plazos de edición. Durante 2024 y 2025, 43 personas revisoras han realizado informes de evaluación de los manuscritos recibidos. Comunidad agradece y reconoce la labor clave de las personas revisoras en la evaluación de la estructura y redacción científica de los artículos publicados en un ámbito tan interdisciplinario e intersectorial como la salud comunitaria. Comunidad es una revista abierta tanto para los lectores como para los autores y existe la voluntad de cumplir con los estándares DOAS (Diamond Open Access Standard)1 dentro de la mejora de la organización y el proceso editorial.
Los resultados de la investigación en salud comunitaria y promoción de la salud son bienvenidos en esta revista. Existe una creciente comunidad de investigadores que abordan la complejidad de la salud comunitaria desde diferentes paradigmas. El enfoque biomédico es útil para analizar la realidad biológica, pero es insuficiente para enfocar contextos comunitarios donde interactúan factores sociales, culturales y organizativos. Existe un creciente interés por revisar el marco de las intervenciones y las investigaciones en situaciones complejas2. Por eso se produce un diálogo entre diversos enfoques que promueven la utilización de métodos mixtos tanto cuantitativos como cualitativos para lograr una explicación y comprensión mayor de los fenómenos que suceden en las situaciones reales donde interactúan las personas y las comunidades3. También se considera relevante el enfoque del realismo crítico para tener en cuenta el papel de la participación significativa y los procesos de codiseño implícitos en los procesos de salud comunitaria4. Asimismo, la orientación de la evaluación realista nos resulta útil para comprender e interpretar cómo los contextos donde se llevan a cabo las intervenciones interactúan con los mecanismos que condicionan la obtención de resultados. La comunidad RAICES (Red de Análisis, Investigación y Comunidad en Evaluación y Síntesis Realista para el Mundo Hispanohablante) está poniendo al alcance de profesionales y académicos diferentes recursos como los estándares de calidad y publicación RAMESES (Realist and Metanarrative Evidence Syntheses: Evolving Standards), traducidos recientemente al español. La complementariedad de paradigmas, enfoques y modelos está aportando una importante riqueza al panorama de la investigación en promoción de la salud y la salud comunitaria5.
La revista Comunidad también invita a publicar los resultados de las iniciativas y experiencias de salud comunitaria que se realizan en lo local. Pueden tener acogida en los diferentes tipos de artículos incluidos en las normas: originales, originales breves, notas de campo y notas metodológicas. Una experiencia comunitaria desarrollada en pequeños entornos (barrio, municipio, comarca) que se estructura en un proyecto6 con un marco teórico que responda a las necesidades y activos para la salud de un grupo de personas y comunidades genera un conocimiento relevante que merece ser compartido en una revista científica como la nuestra. Su aportación puede estar relacionada con la influencia de los contextos en los resultados, la redefinición de la teoría del programa, la implicación de las partes interesadas (stakeholders) o la viabilidad, aceptación y redefinición de la intervención2. Para ello, es importante que la experiencia tenga un diseño coherente, no solo una relación de actividades, y por supuesto que cuente con evaluación inicial, formativa y sumativa sobre la implementación y el impacto que pueda orientar la práctica y la construcción de capacidad. Las iniciativas con enfoque de investigación-acción-participativa aportan conocimiento coherente con los valores de la salud comunitaria7,8. Algunos ejemplos que ilustran cómo las experiencias comunitarias pueden convertirse en artículo de revista que promueven el avance de la salud comunitaria son: «Salubrízate»; «Mesa de Salud de Carabanchel»; «Participación en grupos de empoderamiento»; «Diagnóstico participativo en Santpedor»; «Intervención comunitaria con población magrebí en Crevillent»; «Desmedicalización de benzodiazepinas»; «Evaluación formativa de proyecto de capacitación con enfoque ascendente (bottom-up)».
Como más ejemplos de lo comentado, en este nuevo número de nuestra revista, los lectores y lectoras van a encontrar, además de este artículo editorial, cuatro trabajos originales. En el primero «Evaluación participativa del Grupo Motor de Aiara Lagunkoia» se plantea que la diversidad, la autonomía, las relaciones internas y externas y los cuidados del estado afectivo del grupo motor de un proyecto comunitario son identificadas como variables que merece la pena evaluar y así identificar áreas de mejora. El artículo «Mapping party: mapeo de activos de salud en un barrio socioeconómicamente deprimido de Barcelona» se centra en la identificación de activos para la salud con el fin de establecer las bases para un programa de prescripción social. Se recogen datos a través de un cuestionario y dos mapas físicos. Las 119 personas participantes identificaron 40 activos diferentes; concluyendo que mapping party es una técnica accesible y económica que permite la identificación de activos para la salud.
También se exponen los resultados de un máster universitario en salud y comunidad que expresan la necesidad de una formación compartida por los distintos profesionales implicados, describiendo el plan docente, el enfoque pedagógico, el perfil del equipo docente y del estudiantado. Y el cuarto manuscrito describe el proceso de los paseos grupales semanales, dirigidos especialmente a personas mayores de 50 años y/o con enfermedades crónicas en una Zona básica de Salud de Ávila. Según se plantea en el trabajo, los paseos son una actividad comunitaria y un activo para la salud.
Además, puede leerse una entrevista a la directora de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Blanca Botello, en la que habla de su visión sobre la promoción de la salud comunitaria desde una institución académica con 40 años de vida y prestigio. Y se presenta también una recensión sobre la guía Community Action for Better Health que es una aportación en inglés (traducida por el Ministerio de Sanidad español) de la guía de Acción comunitaria para ganar salud.
Aprovechamos la ocasión para recordar nuestra llamada de manuscritos sobre entornos y cambio climático en la acción comunitaria, que aporta su granito de arena a la propuesta temática del próximo XXIII Encuentro del Programa de Actividades Comunitarias de Atención Primaria (PACAP).
Tal como hemos argumentado, el proceso de escribir sobre salud comunitaria es también una forma de intervenir en promoción de la salud. La atención comunitaria no es un simple activismo para abordar las situaciones de desigualdades en salud. Supone un ciclo de pensamiento que inicialmente implica un proceso de diseño y organización de la intervención, promoviendo una participación significativa, la atención a una implementación progresiva y reflexiva, el desarrollo de un pensamiento evaluativo para la valoración de procesos, productos e impacto de la acción comunitaria, y el ciclo se puede cerrar con el proceso de escritura científica para compartir el conocimiento generado y las lecciones aprendidas.
La revista Comunidad es un cauce para completar este ciclo y generar comunidades profesionales que desde la práctica y la investigación promuevan el desarrollo de la salud comunitaria.
