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Servetus Studio, una salud de cine


Carlos Moreno Gómez. Profesor del IES Miguel Servet de Zaragoza. Coordinador, con Ignacio Cólera, de Servetus Studio. Miembro del equipo del programa Cine y salud (http://www.cineysalud.com/), del Gobierno de Aragón

 


 

«Hay experiencias en la vida que nunca olvidas, y esta es una de ellas.»

Alma, una alumna

 

«¡Tres…, dos…, uno! Estamos en el aire», exclama el regidor para comenzar un nuevo programa dedicado a la sexualidad adolescente. Los focos deslumbran a unos chicos, actores ocasionales, que responderán a las preguntas que les formulen a través de las redes y de las líneas telefónicas.

 

Estamos describiendo la ficción de un rodaje real, los interiores de un nuevo cortometraje, En el aire (http://youtu.be/aD4WGSnGh0k), de la productora audiovisual escolar Servetus Studio, que lleva 12 años dedicada a la producción de anuncios, reportajes y cortos, y que ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales, con una seña de identidad: la promoción de la salud a través de los contenidos que se abordan y de la propia realización. Se trata de presentar en imágenes un trozo de la realidad cotidiana que viven los adolescentes para darla a conocer a los demás y, a través de la reflexión y la crítica, potenciar actitudes y comportamientos saludables.

 

Este proyecto está integrado por el alumnado de diversificación educativa del IES Miguel Servet de Zaragoza; es decir, chicos y chicas que han tenido dificultades para seguir los cursos académicos y, a pesar de encontrarse con un camino de obstáculos y repeticiones, ahora tienen un proyecto que mejora sus potencialidades y su autoestima. Los profesores que coordinamos este cometido procuramos estimular las capacidades que ellos tienen y que a veces llegan a ignorar ellos mismos.

 

En la actualidad los jóvenes devoran imágenes a través de las diferentes pantallas: televisión, ordenador, tableta, móvil, etc. No resulta fácil reeducar la mirada para ver algo más y sentirnos críticos ante el continuado desfile de imágenes. Nuestros jóvenes deben abrir esa ventana crítica para descubrir nuevas posibilidades de educación y crecimiento personal. La creación de cortometrajes supone para los protagonistas una alfabetización audiovisual y un progreso en el camino de la madurez personal saludable (figuras 1 y 2). Comentamos a continuación algunos de estos aspectos basándonos en opiniones de los propios alumnos:

      FIG1. IMAGEN DEL RODAJE FIG2. OTRO MOMENTO

 

Mejora de las habilidades técnicas y manipulativas

«He aprendido a colocar unos focos, el micrófono, la claqueta con todas sus tomas…»

Devra

 

Con frecuencia desconocemos algunas habilidades que tenemos y casi nunca las desarrollamos porque nuestros centros escolares no dejan mucho margen para la creatividad. Sin embargo, los alumnos aprenden con facilidad tareas manipulativas que solamente pueden hacer a través de la experimentación. La satisfacción del alumnado al incorporar esos nuevos conocimientos les lleva a reconocer que son capaces de hacer algo más que aprender unas asignaturas y, además, forman parte de un proyecto común en el que todos son importantes. Y si participan en todo el proceso, el enriquecimiento es mayor: «Lo primero que hicimos fue poner en común nuestras ideas para hacer un guion. Luego grabamos las diferentes escenas. Y, al final, compusimos la música y editamos el vídeo» (Zhan Wen).

 

 

Mejora de las habilidades sociales

«Hacer este cortometraje ha sido genial, he sentido una gran satisfacción al ver el resultado, aunque en el proceso no siempre se pasa bien. Además, he aprendido muchas cosas, entre ellas a perder la vergüenza y a controlar el pánico escénico.»

Eva

 

La mayoría del alumnado de estos grupos tiene dificultades en el manejo de habilidades sociales, lo que entorpece una adecuada relación interpersonal entre iguales y favorece estados emocionales inestables y vulnerables. Hablar en público suele ser una habilidad difícil de aprender, pero resulta más fácil en el entorno de un escenario que incremente las posibilidades de autoconfianza, aunque sea partiendo de los errores propios de quien está aprendiendo a desenvolverse en la vida. Sirva como ejemplo Eva, alumna muy tímida protagonista de nuestro último corto, autora de la afirmación que encabeza este apartado y que ha sido distinguida como mejor actriz en el Encuentro de Jóvenes del último Festival Internacional de Cine Cinema Jove en Valencia.

 

 

Mejora de la autoconfianza y autoestima

«¡Quién puede creer que hace dos años casi me abandoné a mí misma! Sin embargo, este año he vencido mis inseguridades y temores.»

Zhan Wen

 

El desajuste de la autoestima personal es un denominador común en el alumnado de estos grupos. Problemas familiares de distinta índole, dificultades en su rendimiento académico, dificultades en las relaciones interpersonales, etc., hacen que su autoconcepto no sea el más adecuado para afrontar los retos, no sólo los relacionados con los estudios, sino cualquier dificultad que pueda ser interpretada como fracaso y, como consecuencia, derive en la búsqueda de otros mecanismos de compensación no saludables que alteren su estado físico y psicológico. Los alumnos emprenden un camino más positivo y gratificante con la puesta en marcha del proyecto. «Mis compañeros y yo hemos aprendido a perder los miedos, y hemos conseguido ponernos ante la cámara y perder la vergüenza reflexionando sobre la sexualidad», dice Angie.

 

 

Mejora del trabajo en equipo

«Todo el trabajo del cortometraje ha sido en equipo, cada uno aportaba una idea, y trabajábamos en conjunto y todos colaborábamos en la grabación…»

Alma

 

Cuando nuestras circunstancias personales, relacionales y sociales no han sido todo lo satisfactorias que esperábamos, tendemos a refugiarnos en comportamientos aislados e individuales. Trabajar en equipo, desde la realización del guión hasta la fase más delicada que es el rodaje, es un objetivo prioritario para nuestros alumnos, y de esta forma aprenden a escuchar, a valorar lo que otros dicen, etc. Podemos decir que no solo respetamos al otro, sino que crecemos en empatía y conseguimos la sensación de pertenencia a un grupo que se cuida y se protege. «Realizar este cortometraje me ha ayudado a trabajar en grupo, a reflexionar sobre muchas cosas que, aunque ya las habíamos escuchado antes, no eran igual en boca de mis compañeros», comenta Angie.

 

Podíamos seguir analizando más resultados: la mejora en la capacidad de esfuerzo, la mejor tolerancia ante la frustración, la resolución de conflictos, etc. Las reformas educativas se basan en estadísticas en las que no se contempla la singularidad y la vida de los chicos y chicas que llenan nuestras aulas, produciéndose así desajustes y fracasos. Los proyectos educativos en los que se da cabida a la creatividad y a la socialización pueden ser un camino de progresión y de salud física y emocional fiel al objetivo prioritario de una educación integral.

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