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Impacto de la violencia de género en la salud de las mujeres de Castilla y León: un estudio cualitativo


Eva Bolaños Gallardo. Psicóloga. Especialista en investigación cualitativa, salud y género. Madrid

Mª Carmen Fernández-Alonso. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Gerencia Regional de Salud. Valladolid

Marta Menéndez Suárez. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Valladolid.

Ana San José Díaz. Psicóloga consultora. Valladolid

Teresa Rosa Calvo Martínez. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Karrantza. Bizkaia

Sonia Herrero Velázquez. Neuróloga. Hospital del Río Hortega. Valladolid

 

NOTA: esta publicación forma parte de los resultados del Estudio de las diferencias de actitudes y comportamiento ante situaciones de violencia de género en las mujeres víctimas de violencia del ámbito rural y urbano de Castilla y León (Fase II), subvencionado en la convocatoria publicada en la Orden SAN/673/2008, del 21 abril. Finalizado en 2010.

 

Para contactar:

Eva Bolaños Gallardo: ebgformacion@hotmail.com

 

Agradecimientos:

A todas las mujeres participantes que generosamente compartieron sus experiencias y han hecho posible este trabajo.

A los profesionales que han colaborado en este estudio.

 


 

Resumen

 

La violencia contra las mujeres es un grave problema social con repercusiones dramáticas sobre las vidas de quienes la padecen. Los efectos en la salud de las mujeres han sido revelados en diferentes estudios cuantitativos, pero se consideró necesario realizar una investigación desde una perspectiva cualitativa que permitiera conocer los relatos de las mujeres acerca de los problemas de salud generados por la violencia. Se realizó un estudio mediante entrevistas abiertas. La muestra fue intencional y se hicieron 32 entrevistas. Los efectos sobre la salud son diversos y se mantienen a lo largo de años: insomnio, síndrome de estrés postraumático, ansiedad, depresión, etc., además de secuelas físicas. Las consultas de Atención Primaria son un espacio privilegiado para detectar la violencia vivida por muchas mujeres. Por ello, resulta fundamental que el personal sanitario conozca a fondo esta problemática y reciba una formación especializada para actuar ante ella.

 

Palabras clave: violencia de género, violencia en la pareja, investigación cualitativa, consecuencias para la salud.

 

 

Health effects caused by intimate partner violence against women: a qualitative study

 

Abstract

 

Violence against women is a major social problem, with dire consequences for those who suffer it. Quantitative studies have revealed the effects of this violence on women’s health, but we thought it necessary to carry out investigations from a qualitative point of view, which allowed us to find out about those women’s own accounts of their health problems caused by intimate partner violence. The sample was intentional and 32 open interviews were done. The health problems last over the years following the break-up: anxiety, depression, insomnia, PTSD…, as well as the physical side-effects. Primary care consulting rooms are well-suited spaces for detecting cases of violence against women. Because of this, it is of great importance that health personnel are taught specifically how to deal with these problems.

 

Key words: intimate partner violence, gender violence, qualitative study, health consequences

  

Introducción

 

La violencia de género (VG) es un problema social con graves consecuencias para la salud en las mujeres que la sufren y en las personas de su entorno (especialmente en los hijos e hijas cuando los hay). Esta violencia se da en distintos ámbitos (pareja, trabajo, explotación sexual, etc.). Actualmente, la VG es considerada un problema de salud pública de primer orden, y así ha sido puesto de manifiesto por las principales organizaciones internacionales en salud. La importancia de esta problemática se debe a su alta prevalencia, constatada en numerosos estudios y encuestas a nivel internacional1 y estatal, así como a la gravedad de sus consecuencias en la vida de las mujeres2-11.

 

Existen datos que corroboran la alta prevalencia de la VG a nivel mundial12,13.En España, se ha observado en diferentes estudios14-16  que alrededor del 10% de las mujeres refieren experiencias de malos tratos infligidos por su pareja alguna vez en la vida; además, hay que considerar el elevado número de mujeres que sufren violencia sin reconocerla como tal. Las consecuencias de muerte, problemas de salud mental, aumento de enfermedades somáticas, problemas en la salud reproductiva e impacto en su sexualidad, entre otras, han sido objeto de estudios cuantitativos. Son escasos los estudios cualitativos que han abordado la violencia contra las mujeres en el ámbito de la pareja17-20 y se desconocen muchos aspectos de las experiencias de las propias mujeres. Se planteó realizar un estudio cualitativo a través de entrevistas abiertas a mujeres víctimas de maltrato con diferentes perfiles y situaciones. El grupo investigador había realizado un estudio cuantitativo con mujeres de la Comunidad Autónoma de Castilla y León a través de encuesta21, y se percibían las limitaciones de la metodología utilizada para comprender las experiencias sobre el maltrato.

 

Los resultados que se presentan forman parte de una investigación más amplia sobre experiencias de las mujeres en relación con la violencia machista y sus opiniones sobre los recursos destinados a la lucha contra este problema; este estudio se enmarca dentro de una línea de trabajo del equipo investigador dirigida al diseño y desarrollo de un programa de formacion para profesionales de la salud, con el fin de facilitar la implantacion del servicio de deteccion y atencion a la violencia de género en Atencion Primaria en los servicios de salud de Castilla y León.

 

Objetivo

 

Explorar las experiencias de las mujeres maltratadas sobre los efectos de la violencia en su salud.

 

Método

 

La presente investigación se ha desarrollado desde un enfoque fenomenológico, que pretende conocer cómo las personas interpretan los hechos sociales; en este caso, con el fin de explorar las opiniones, actitudes y experiencias de las mujeres, desde la diversidad de sus miradas y desde su contexto existencial22.

 

Participantes

 

Las participantes en el estudio han sido mujeres víctimas de violencia por parte de su pareja, identificadas por profesionales en los centros de salud urbanos y rurales de la comunidad autónoma y en organizaciones comunitarias dedicadas a esta problemática.

 

Criterios de inclusión

 

Mujeres que hubieran sufrido o sufrieran en el momento de realización del estudio violencia por parte de su compañero, y que en algún momento hubieran tenido contacto con algún recurso público u organización no gubernamental de Castilla y León.

 

Criterios de exclusión

 

–Mujeres con enfermedades graves y/o avanzadas (cáncer, enfermedad cerebrovascular, enfermedades neurodegenerativas, etc.) en el momento de la entrevista.

–Mujeres con dificultades de comprensión y expresión por problemas cognitivos o desconocimiento del idioma castellano.

 

Muestra

 

El muestreo fue intencional. Se acotaron las características para definir los perfiles de las mujeres entrevistadas que se recogen en la tabla 1. En el momento de la entrevista se recabó información adicional, como por ejemplo si habían interpuesto denuncia.

 

 investigacion tabla 1

 

Técnicas de producción de datos

 

Se eligió la entrevista abierta23,24 por ser la más adecuada para reconstruir los relatos de las experiencias de maltrato. Además, esta técnica posibilita crear el clima de seguridad, privacidad e intimidad, necesario para realizar un estudio de este tipo.

 

Se realizaron 32 entrevistas abiertas. Los perfiles de las mujeres que participaron en este estudio se presentan en la tabla 2.

 investigacion tabla 2

Captación

 

Previa realización de las entrevistas, se conformó una red de profesionales para la captación de las mujeres entrevistadas; su labor fue seleccionarlas e invitarlas a formar parte de esta investigación, considerando la adecuación y los efectos que pudiera tener su participación. Esta red estaba compuesta por profesionales de la salud de Atención Primaria, así como por otras pertenecientes al ámbito asociativo. Se les informó sobre los objetivos del estudio y acerca de la forma de convocar a las mujeres. Si las mujeres aceptaban, se solicitaba su autorización para facilitar un teléfono a la entrevistadora, quien, tras contactar por esta vía con ellas para explicarles el estudio y resolver las dudas que pudieran surgir respecto a su colaboración, concertaba una cita en el lugar elegido por las mujeres.

 

Trabajo de campo

 

Se realizó durante 9 meses. Todas las entrevistas fueron realizadas por una psicóloga, con formación y experiencia en investigación cualitativa y en género. Las entrevistas fueron audiograbadas.

 

Las entrevistas se realizaron en Valladolid ciudad, Segovia ciudad y provincia, Soria ciudad y provincia, Burgos ciudad, Palencia ciudad, provincia de Ávila, y provincia de León. Se buscaron espacios que fueran seguros para las mujeres, que favorecieran un ambiente de privacidad y confianza (centros de salud, centros cívicos, domicilios particulares, sedes de asociaciones). Las entrevistas tuvieron una duración media de 1 hora y 50 minutos.

 

El clima en el que se desarrolló el trabajo de campo fue del todo facilitador. Es necesario destacar la disponibilidad y apertura de todas las participantes.

 

Implicaciones éticas y legales

 

Este estudio contó con la aprobación de los comités de ética e investigación del Área de Salud de Valladolid Oeste. Se tomaron las precauciones necesarias para asegurar que los derechos y libertades de las mujeres en relación con su participación en la investigación fueran respetados. A todas las mujeres se les explicaron detenidamente los objetivos del trabajo, así como la dinámica y duración de la entrevista. En todos los casos se dio consentimiento verbal para la audiograbación, garantizando el anonimato y la confidencialidad. (Se decidió no pedir consentimiento escrito, ya que al inicio del trabajo de campo se observaron resistencias e incomodidad de las mujeres ante el requerimiento de dejar sus datos personales de esta forma, lo cual resultaba disruptivo para la buena marcha de la entrevista.)

                
Análisis de la información

 

Se llevó a cabo la trascripción literal de todo el material grabado, con fin de obtener el texto sobre el que efectuar el análisis del discurso25.

 

El análisis se realizó de manera independiente entre dos investigadoras para garantizar la triangulación de los resultados.

 

Resultados

 

El olvido de sí mismas

 

Las mujeres que han participado en este estudio acusan un deterioro importante de su propia salud. Sin embargo, suelen convivir durante mucho tiempo con el malestar sin pedir ayuda por diversas razones, entre las que se encuentran el miedo a las consecuencias de hacerlo, la vergüenza y el temor a no ser creídas:

 

«Piensas que la gente no te va a creer o te da mucho palo» (Entrevista 29).

 

«A lo mejor, si yo el día aquel que hizo los morados, voy y se lo enseño, pues habría sido más creída, no sé» (Entrevista 2).

 

La violencia ejercida por el maltratador provoca un estado de temor, desvitalización y confusión que inhibe el interés por sí mismas. Sus relatos muestran cómo la inquietud, la preocupación y los esfuerzos por minimizar y evitar las agresiones acaparan la mayor parte de su tiempo y su energía. La atención llega a estar tan focalizada en el comportamiento de su pareja que sus propias necesidades y malestares quedan relegadas. Este elemento es crucial en el proceso porque provoca que, temporalmente, perciban con dificultad los efectos de la violencia sobre su cuerpo, su salud y otras dimensiones de su existencia.

 

«Me centraba más en el problema que tenía para intentar que no fuera a más, evitarlo. Me olvidaba de lo que era yo en sí» (Entrevista 11).

 

«En mí misma yo no he pensado. Cuando he querido pensar en mí… Ahora estoy mala solo de pensar: pero ¿qué he estado yo haciendo?, ¿qué he estado yo haciendo?» (Entrevista 4).

 

Problemas de salud percibidos

 

El discurso de las mujeres se centra en las consecuencias psicológicas de la violencia: ansiedad, depresión, trastornos del sueño, pérdida de peso y de apetito. También relatan fatiga, dolores musculares, alteraciones del ciclo menstrual y problemas digestivos.

 

«A mí se me quitó hasta la regla, a lo mejor por los nervios, y estuve tres o cuatro meses sin ella. Y me acuerdo que me compré un vestido y era la talla 36 y la tuvieron que meter; tuve que ir la semana siguiente y la tuvieron que volver a meter. Me quedé muy mal, muy mal, y fíjate cómo sería mi aspecto que una clienta me llegó a preguntar si tenía cáncer. Eso ya, me hizo reaccionar un poco» (Entrevista 27).

 

«Ahora es cuando estoy volviendo a tener trastornos de sueño [...]. Tengo muchos problemas con el cuello, hay veces que me quedo completamente rígida y no puedo moverme. También alteraciones en la menstruación» (Entrevista 10).

 

Añadidos a estos problemas, algunas de las mujeres entrevistadas han sufrido complicaciones de salud muy graves, con consecuencias irreparables, como puede ser la pérdida de visión o de oído. Estas lesiones son el resultado de las brutales agresiones físicas perpetradas por el agresor.

 

«En urgencias me dijeron que tenía una perforación de tímpano, un desgarro del otro y magullada la cara» (Entrevista 8).

 

«Yo ya, con los malos tratos, tuve una desmejora física tremenda, perdí cerca de 15 kilos, el pelo… En fin, muchas cosas. Perdí la vista de un ojo por una paliza. Tuve que ser operada; esta operación era complicada, y tuvo que ser privada, y no la han tenido en cuenta porque al ser privada… Cuando fui operada, no dije que estaba siendo víctima de malos tratos… En la recuperación tuvo mucha influencia los malos tratos y, aun así, nunca se tuvo en cuenta en los juicios» (Entrevista 1).

 

Otras mujeres han padecido un empeoramiento de alguna enfermedad previa, como efecto de los altos grados de estrés padecidos.

 

«He tenido problemas de corazón; después de que me separé he tenido dos pericarditis agudas, y yo pienso que también mucha angustia me lo ha provocado… Ahora estoy bien, no puedo hacer esfuerzo físico, no puedo hacer deporte o cosas que me agiten mucho porque también tengo asma. Por el problema del corazón sí que estuve en el médico y me dijo que también era mucho problema de angustia, de ansiedad, de darle muchas vueltas a la cabeza...» (Entrevista 26).

 

Centrándonos en la dimensión más emocional, aparecen un conjunto de malestares producidos por la situación que están viviendo: tristeza, inquietud, impotencia, rabia, inseguridad y miedo. Estos síntomas se mantienen en el tiempo, también para las que se han separado del maltratador, incluso es común que el despertar de la conciencia durante el proceso de recuperación traiga consigo un recrudecimiento del malestar.

 

«Al principio muy mal, al principio pues tenía unas crisis nerviosas impresionantes, una ansiedad… Era el simple hecho de verle un domingo, cuando no te lo esperabas, y empezar a temblar; de hecho, todavía muchas veces le veo y me tiemblan las piernas, y empiezas a sentir un ahogo, una ansiedad, unas ganas de llorar, una rabia, una intensidad. Es mortal» (Entrevista 20).

 

«Estuve con una depresión muy grande. Estuve... bueno, pues de perder 15 kilos. Lo pasé muy mal, muy mal, porque además es que yo me despertaba, dormía poquísimo, y cuando me despertaba, asustada. Todavía me sigo despertando asustada» (Entrevista 2).

 

Algunas mujeres narran experiencias de auténtica tortura, en las que el maltratador ha impuesto un clima de terror y pánico en su existencia cotidiana. Además, en muchas de estas situaciones hay una imposibilidad material para pedir ayuda por estar retenidas y controladas constantemente. Se instala entonces en ellas un permanente estado de ansiedad e hipervigilancia que acarrea fatiga, debilidad y extenuación extremas. Es común encontrar en sus narraciones síntomas de estrés postraumático.

 

«Me tenía sin dormir días y días, insultándome. Si intentaba dormir, me cortaba el pelo, siempre me hacía alguna... Y todo eso te afecta a nivel psíquico y físico. Es un cansancio que vas arrastrando y te agota a todos los niveles… Yo hace poco me oriné en la cama por una pesadilla. Eso es muy fuerte. Estás tú sola en tu casa y no tienes a quien recurrir» (Entrevista 31).

 

El suicidio

 

Una gran parte de las mujeres que han participado en esta investigación han reconocido tentativas de suicidio relacionadas con el maltrato padecido. Otras expresan fantasías y deseos de muerte, como mecanismo de escape frente a una situación vital terrorífica e insoportable, sobre todo cuando la tensión y el dolor llegan a un punto álgido difícilmente elaborable por el psiquismo.

 

«Él se pone muy violento, coge un cuchillo de la cocina, va a por mí, detrás de mí, yo me meto en el baño, me cierro, y bueno, ahí hice una absurdez, me tomé un bote de pastillas y me quedé..., perdí el conocimiento. Entonces él, al ver que no salía y que se conoce que me llamaba y no contestaba, quitó la cerradura, entró, y al ver que estaba mal, pues me debió de meter los dedos en la boca para intentar devolver, me metió en la ducha vestida, y después de eso me llevó a la cama y me violó» (Entrevista 14).

 

«Caí horrorosamente, mi segundo intento de suicidio, ese día salí con el coche y dije: “Ojalá no vea nada y se acabe todo”» (Entrevista 1).

 

«Estaba metida en un círculo tal que es que no veía salida más que en morirme» (Entrevista 2).

 

Embarazo

 

También el embarazo constituye una etapa de especial riesgo, en la que se inician o recrudecen las agresiones. Esta información es importante para los servicios de salud, por ser la gestación una fase en la que las mujeres pueden tener un mayor contacto con estos, lo que facilitaría la detección del maltrato.

 

«Incluso estando embarazada me golpeaba… Y yo ya estaba triste porque no sé qué voy a hacer cuando de a luz. No... Mis padres incluso en ese tiempo no sabían que estaba... porque no me atrevo a decir a mis padres que estaba embarazada otra vez... Él ya, cuando sabe que estaba embarazada, me dijo que era una inútil, no sé qué, no sé cual» (Entrevista 5).

 

«Yo estaba embarazada de tres meses de mi hija mayor; fue la primera vez que me agarró del cuello» (Entrevista 2).

 

Discusión

 

Los testimonios de estas mujeres permiten corroborar la asociación del maltrato con diversos problemas de salud y, sobre todo, posibilita la comprensión de las vivencias de situaciones dramáticas de violencia desde la propia perspectiva de las mujeres. Este trabajo se hace eco de las manifestaciones de impotencia y sufrimiento, con frecuencia ignorados, que emergen en sus relatos.

 

Las participantes en este estudio perciben un deterioro importante de su propia salud, aunque suelen convivir durante mucho tiempo con el malestar sin pedir ni recibir ayuda. Se constata cómo su salud pasa a un segundo plano cuando el maltrato se convierte en el eje de sus vidas, ya que mucha de su energía se consume en intentar evitar las agresiones. El miedo, la inseguridad, el agotamiento psíquico y físico…, inhiben la percepción y el interés por sus propias necesidades y por su salud, lo que explica en parte el retraso o la ausencia de petición de ayuda profesional. Hallazgos similares se han encontrado en otros estudios20,26.

 

En sus relatos se observa los efectos que la violencia tiene sobre su salud: ansiedad, depresión, insomnio, síndrome de estrés postraumático, etc., además de otros problemas y secuelas físicas. Las lesiones psicológicas del maltrato expresadas por las mujeres de este estudio son recogidas también en otros estudios, tanto cualitativos como cuantitativos, y sin duda son una constante en las experiencias de maltrato, por encima de las consecuencias físicas también referidas en el presente trabajo y en otros9,11,26-28.

 

En otros estudios también se ha observado un incremento de la violencia por parte del maltratador durante el embarazo29, por lo que resulta fundamental que los servicios de salud contemplen esta posibilidad en mujeres gestantes.

 

Por todo ello, una de las lecciones aprendidas en este estudio insiste en la necesidad de que en el marco de los servicios de salud se pregunte a las mujeres por la posibilidad de estar sufriendo maltrato, para intervenir lo más precozmente posible. Teniendo en cuenta las consecuencias de la violencia de género en la salud, los servicios sanitarios (especialmente la Atención Primaria) son espacios clave para detectar este problema y romper el muro de silencio que con frecuencia rodea a las mujeres que la sufren. Es fundamental que los centros sanitarios estén preparados para afrontar esta realidad y que el personal sanitario reciba formación especializada, destinada a conocer y comprender la complejidad de la violencia contra las mujeres, así como a desarrollar capacidades para actuar.

 

En la relación con las mujeres, es crucial que los profesionales se acerquen desde el respeto, la escucha y la empatía, con la disponibilidad para facilitarles información adaptada a las necesidades de cada mujer y derivarlas a recursos adecuados. Así se diluyen muchas de las resistencias de las mujeres y se abren puertas para que puedan expresar su problema. Recibir una atención comprensiva y respetuosa ha sido una reivindicación permanente en sus discursos, y uno de los aspectos más valorados por las mujeres, ya que reconocen la importancia de este apoyo para nombrar, afrontar y elaborar la violencia padecida.

 

Aunque analizar las estrategias de afrontamiento y los factores de resiliencia no es objeto de esta publicación, resultó revelador comprobar que las mujeres no permanecen pasivas y sumisas ante la violencia, sino que luchan de diferentes maneras por cambiar la dinámica de la relación de maltrato y por recuperarse posteriormente. El afrontamiento de la violencia y de las secuelas que puede dejar va a depender del proceso y de los recursos de cada mujer, pero también de los apoyos existentes en el entorno, de la respuesta de los servicios públicos, de que cuenten con atención psicológica adecuada, así como de las oportunidades para resolver sus problemas económicos, laborales y judiciales.

 

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